En esta ocasión, y como despedida, he decidido hacer una receta salada y otra dulce, como mandan los cánones, y he elegido dos que me han parecido sencillas y con posibilidades. Le he dado varias vueltas al cuadernito, y creo que éstas no se habían hecho nunca, aunque no estoy segura. En cualquier caso, la salada no me dio problemas, fue facilita y resultona; pero la dulce... ¡madre mía! Tuve que rehacerla un par de veces para conseguir un resultado comestible.
Aquí están pues, mis dos últimas recetas para el Reto Tía Alia: Conchas de pescado y Torta de almendra.
Conchas de pescado:
Esta estupenda receta se hace en un periquete y queda de cine. He seguido fielmente las indicaciones de Tía Alia, cociendo un lomo de merluza diez minutos con una hoja de laurel, un casco de cebolla y una zanahoria. Una vez frío, se mezcla con cebolleta y perejil picados y mayonesa casera. He adornado las conchas con unas huevas de salmón que le dan color y textura al conjunto y han desaparecido en un periquete.
Torta de almendra
Ingredientes para mi interpretación de la Torta de almendra:
250 gr. de harina de trigo
250 gr. de azúcar
125 gr. de almendra molida
125 gr. de manteca de cerdo ibérico
Cuatro huevos.
Ralladura de un limón
Una clara de huevo, 2 cucharadas de azúcar y almendra picada para la coberura
Calentar el horno a 180º. Mezclar las harinas con el azúcar y la ralladura. Separar las yemas de las claras y batir las primeras con la manteca. Mezclar con la harina y el azúcar. Montar las claras a punto de nieve y envolverlas con la mezcla anterior. Colocar en un molde engrasado. Batir la clara de huevo con el azúcar y extenderla por encima, y cubrirla con almendras picadas. Hornear durante unos 40 minutos.

Costó un poco, pero al final, quedó un bizcocho bien rico
Bueno, quiero dejar constancia una vez más de mi tristeza por el fin de los encuentros mensuales con el recetario de Tía Alía, y sobre todo, me gustaría que Carmen reciba un enorme abrazo virtual, que espero le reconforte un poquito. No sé hasta qué punto Tía Alia era consciente de la que había montada a su alrededor, pero seguro que ahora sí sabe cuánto se la quiere y de cuántos buenos ratos es responsable. Un beso muy grande para Carmen y para todos los que nos hemos encontrado en una o muchas ocasiones al abrigo de este reto. Tras mi obligado parón, tengo intención de volver a publicar más o menos regularmente, ¡Espero que nos sigamos encontrando por la red!